Zezé siente la presión de la autoridad paterna. Su padre se muestra estricto y poco afectuoso con él, lo que provoca en Zezé no poder lograr entender porque lo tratan así y hace que se cree mucha tristeza en el mismo.
Se intensifica la rivalidad con uno de sus hermanos, quien no comprende su sensibilidad y lo critica, aumentando que Zezé se sienta aislado y se sienta solo en el mundo.
Zezé continúa hablando con su planta naranja lima, compartiendo sus miedos y anhelos. Este momento es en el que el puede poder tener una carga menos, puede hablar y expresar sus sentimientos para poder encontrar el símbolo de la felicidad y entendimiento.
En la escuela, Zezé se siente marginado y malinterpretado por sus compañeros, el solo quiere que lo entiendan y poder crear conexiones de amistad con sus compañeros pero por ser diferente muchas veces se burlan de él cuando el solo busca la aprobación y inclusión.
Es esencial que los educadores validen y reconozcan estas emociones, ayudando a los niños a comprender que es normal sentirse confundido o triste. Talleres para comprendernos a nosotros mismos pueden ser herramientas efectivas para enseñar a los estudiantes a gestionar sus sentimientos.



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